Cómo el cuerpo digiere el cigarro

En esta ocasión te hablaremos sobre cómo se digiere el cigarro y como actúa el cuerpo al fumar y al inhalar el humo.

Todos conocemos que el cigarro es malo, sin embargo, todavía hay muchísimas personas que no pueden o quieren dejar de fumar y lo consumen a pesar de conocer los daños que causa a la salud y de todas las sustancias químicas que llega a contener un cigarro.

Muchos han sido los esfuerzos para reducir el tabaquismo, grandes marcas de cigarros se han visto forzadas a listar los ingredientes en las cajetillas y a colocar publicidad sobre los daños, así el consumidor ahora está consciente de los daños al cuerpo por fumar.

Un cigarro tiene más de 4000 sustancias químicas y esas sustancias son las que se inhalan cada que se consume un cigarro. Pero, ¿cómo es que estas sustancias las digiere tu cuerpo?, a continuación lo explicamos.

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¿Qué pasa cuando fumas?

Al digerir los alimentos se descomponen de una forma que el cuerpo pueda absorberlos y utilizar como energía. El problema con los cigarros es que se trata más de la ingestión que de la digestión. Tu cuerpo recibe una gran cantidad de productos químicos y de sustancias cancerígenas cada vez que le das una bocanada al cigarro, lo que no sale cada vez que exhalas, se queda en tu cuerpo por un tiempo.

Nuestros órganos internos, como la sangre y las células, simplemente no están diseñados para procesar el humo del cigarro.
Cuando fumas, lo primero que ocurre es una mezcla del humo que liberas alrededor de los ojos, nariz y garganta. Esto ocurre en los primeros segundos. Tus ojos pueden irritarse, tu nariz puede llegar a gotear y tu garganta lo mas probable es que llegue a irritarse también.

Unos pelos muy pequeños llamados cilios, trabajan para limpiar los bronquios y los pulmones de partículas extrañas. Fumar paraliza y puede incluso matar a los cilios para que no puedan limpiar.
Cuando los fumadores se despiertan tosiendo, es porque los cilios están trabajando duro nuevamente. Entonces, el primer cigarro del día paraliza a los pobres cilios poco a poco otra vez y la tos seca desaparece. No es de extrañar que los fumadores en los primeros días no se dieran cuenta que era malo para ellos. Si un cigarro detiene la tos matutina, tiene que ser algo bueno ¿no?. (Te recomendamos leer: El cerebro de un fumador).

Muy dentro de los pulmones, el humo del cigarro daña a las células emigrantes flotantes que trabajan para eliminar partículas extrañas en pequeños sacos de aire de los pulmones, llamados alvéolos. Mucho de lo que se inhala se convierte en alquitrán. Este alquitrán no es diferente a lo que se podría usar para pavimentar una carretera o las tejas de una casa. Sólo alrededor del 30% de alquitrán de los cigarros es enviado de vuelta a la atmósfera a través de la exhalación, el resto se pega a la garganta y los pulmones como un chicloso. Además de ser desagradable, el alquitrán mata a las células pulmonares sanas. Un fumador que ingiere una cajetilla al día, ingiere una taza llena de alquitrán en sus pulmones cada año.

El mito de los cigarros con bajo alquitrán es solo eso, un mito. Los fabricantes de estos cigarros colocan pequeños hoyos en el filtro para “reducir” la cantidad de alquitrán que ingieres. Suena bien ¿no?, desafortunadamente, tus dedos bloquean la mayoría de estos hoyos cuando sostienes el cigarro, y los fumadores terminan inhalando más de la nicotina que ellos querían evitar.

Los químicos en un cigarro son mucho más rápidamente absorbidos por tu torrente sanguíneo, de ahí van a tu corazón y de ahí son enviados a todas las partes de tu cuerpo. Tu corazón comienza a latir más rápido, lo cual llega a generar 36,000 latidos “extras” por día. El fumar incluso puede causar irregularidades cardiacas, arritmia o cardiopatía isquémica. El nivel de oxígeno en las sangre es reducido debido al monóxido de carbono que se produce cuando fumas, ya que engañas a tu cuerpo y piensa que lo que inhalas es oxígeno. El problema es que tus células siguen necesitando oxígeno, por lo que tu corazón va más rápido para proporcionarlo.

Si continuas fumando regularmente, tus sentidos del gusto y olfato se dañan, probablemente no te has dado cuenta y solo lo notarás cuando dejes de fumar. La mayoría de los fumadores que han dejado el cigarro, reportan un cambio notable en los sabores de la comida y los olores.

¿Cómo dejar de fumar?

Actualmente existen muchas formas y tratamientos para dejar el cigarro, sin embargo, te recomendamos usar el cigarro electrónico, un método muy efectivo que ayuda a combatir el problema de adicción. Si deseas saber más información sobre este artefacto da clic en: Deja el cigarro hoy.

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